Arte Nazareno: Renacimiento del arte cristiano

El arte del grupo de Los Nazarenos marca un hito en el romanticismo alemán. Formados a inicios del siglo XIX, volcaron su mirada al arte religioso medieval y del quattrocento.

El 10 de julio de 1809 se forma en Viena la Comunidad de San Lucas (Lukasbund), autodenominación de los primeros miembros nazarenos. Sus integrantes, Johann Friedrick Overbeck, Franz Pforr, Joseph Wintergerst, Joseph Sutter de Linz, Georg Ludwig Vogel y Johann Konrad Hottinger se unieron para generar un arte opuesto a las directrices académicas neoclásicas. A fines de ese mismo año se trasladan a Roma, estableciéndose en 1810 en el monasterio de San Isidoro. Allí comenzaron una vida monástica dedicada al arte y dada su apariencia, los llamaron despectivamente los nazarenos (i nazareni). Esto evidencia su inspiración medieval y su búsqueda de un arte puro basado en la religión y el trabajo artesanal. Pronto tuvieron nuevas adhesiones, como Peter Cornelius, Julius Schnorr von Carolsfeld, Johannn Scheffer von Leonhardshoff, Joseph Führich, entre otros.

El programa de los nazarenos retoma el arte cristiano, orientado hacia la pintura de la Edad Media tardía alemana (Durero) y del quattrocento italiano (Fra Angelico, Massaccio, Gozzoli, Signorelli, Perugino, Carpaccio). La necesidad de volcarse al arte anterior al Renacimiento se refleja en la recuperación de la técnica del fresco y el uso de tablillas en contraposición a los grandes lienzos. Su obra presenta una simplicidad formal y un claro intento de investigar el alma a través de la introspección. Su concepción del paisaje, vinculado a la religión, tiene como referente a Phillip Otto Runge. La representación pictórica enfatiza el dibujo sobre el color, empleando tonos intensos sin claroscuros. La temática se concentra en lo religioso; no obstante, desarrollan el retrato y los temas de caballerías medievales. La historia alemana también es trabajada, pues el espíritu patriótico es una característica general de los pintores alemanes de la época.

Uno de los encargos más importantes se realiza para el Palacio Zuccari, donde retrataron la historia de José entre 1816 a 1817, retomando la técnica del fresco. En 1817 se les encomienda decorar el Casino Massino con escenas literarias de Dante, Ariosto, Tasso y Petrarca, terminando la obra en 1827. Ambos trabajos tuvieron un impacto significativo para otros pintores europeos, incluso posteriormente a la disolución del grupo en 1830.

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