Andy García: Exigencias de seguridad

Lejos de ser uno de los catalogados como estrellas quisquillosas o conocida por excesos, el actor se pone severo cuando de seguridad se trata.

Andy García es uno de los tantos cubanos que decidió dejar su controvertido país para vivir en EEUU, exactamente en Miami en sus comienzos y luego en Los Ángeles. Allí estudió mientras hizo trabajos relacionados a la industria del turismo; camarero en restaurantes y como asistente en el Hotel Beverly Hilton. Hasta que se convirtió en una cara famosa en 1985 llegó con la popular serie televisiva “Canción triste de Hill Street”. Luego de esta primera aparición empezaron a caerle diversas ofertas para pequeños papeles no solo en TV sino también en cine.

Su reconocimiento y consagración internacional llegó con un hito en el cine “El Padrino” de Francis Ford Coppola. Así su carrera durante los 80 y comienzo de los 90 ha ido en ascenso y se postuló como un galán de Hollywood con raíces latinas. Algo inusual en ese momento.

Además de films comerciales también participó en interesantes proyectos como cuando rodó la vida del poeta granadino Federico García Lorca, interpretando un papel dramático en “Muerte en Granada”.

Siempre ha tratado de resguardar su vida privada, aunque lleva muchos años de matrimonio con su mujer María Victoria -con quien tiene tres hijos- evita exponerlos a los medios y prefiere ser retratado solo evitando los flashes en su entorno más íntimo.

Aunque todo parece indicar que es un actor de bajo perfil que ha sabido cosechar desde abajo sus logros paulatinos, García ha tenido también algunos requerimientos de super star. ¿Será que el ambiente en el que se maneja lo alejó drásticamente de su Cuba natal?

En realidad, por sus exigencias, se lo ve más que nada preocupado por la extrema seguridad. Durante uno de sus últimos rodajes exigió un modelo exclusivo de avión privado, el currículum de todo el personal de seguridad que hubiese en el vehículo aéreo, un piano blanco en su suite, dos coches blindados, uno para él y otro para su mujer y seis guardaespaldas.

¿Capricho de estrella o paranoia pura?

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